miércoles, 21 de enero de 2009

Locuras


En la noche reinaba la calma, la brisa hondeaba suavemente sobre mi cabello oscuro, la luna brillaba intensamente iluminando la oscuridad de la noche. Como era costumbre desde hace unos meses, camine por el estrecho sendero de piedras y polvo, la espesura de los árboles se acentuaba según avanzaba, las ramas de los frondosos robles y castaños rozaban mi piel, las hojas de los pequeños arbustos me arañaban las piernas desnudas, mis pies descalzos padecen la tortura de caminar sobre cantos, algunos puntiagudos que se clavan y hacen sangrar mi piel y otros tan suaves y pulidos que dan gusto pisar.

Llego al lugar donde noche tras noche me siento a contemplar la soledad del lugar, la mirada perdida en aquel inmenso lago donde centenares de patos nadan libres, donde la luna se refresca y donde los árboles dejan caer sus ramas cansadas sobres sus aguas cristalinas. Mis pensamientos divagan por centenar de locuras, locuras que nunca llegaré a realizar, locuras que quedaran flotando en el agua cristalina del lago de mi imaginación.

Una lágrima resbala por mi mejilla para caer y estrellarse en el suelo arenoso, el sentimiento de no saber capaz de realizar mis locuras me entristece, me seco las lágrimas de impotencia, me quito la ropa que tanto me molesta y me zambullo en el agua, necesito sentir el gélido frio del agua en una noche de invierno, el frío hace olvidarme de todo, nado incansable por el lago, sin pensar, sin saber, por fin soy libre, como cada noche desde aquel terrible día, desde el día en que me mate, vuelvo al lugar donde todo ocurrió, donde cada noche te veo aparecer para llorar mi perdida. Lloras desolado y yo me arrepiento por que por primera vez hice una locura, pero no llores más, siempre estaré contigo, protegiéndote, cuidándote.

1 comentario:

  1. como siempre fueron tan increibles tus escritos
    no me queda otro remedio que seguirte
    :)
    artista

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