
Como cada amanecer, un rayo de una leve luz inunda mi recámara, despertándome con su suave candor. El trinar de una decena de gorriones evoca tiempos pasados, días y momentos en los que realmente fui feliz... o eso era lo que yo creía.
Un día eres una joven feliz, ingenua y ajena a todos los males del mundo, protegida de todo lo dañino de la sociedad y un día esa luz suave te despierta y ya no escuchas el trinar de los pájaros, y no hay nadie que te proteja de las controversias dispares, de las agonías y de los abusos.
Un día te despiertas y te das cuenta que estas sola e indefensa y que el sol ya no sale y que ya no te despierta y te encuentras envuelta en la mas oscura de las noches, perdida sin rumbo e intentando descubrir porque te encuentras en una noche eterna.

No hay comentarios:
Publicar un comentario