Como una exalación llegas a mi vida, desencajando mis cimientos cual tormenta huracanada, esos cimientos que creí solidos se convierten en cimientos endebles, pasas arrasando mi vida, descolocando todo lo que tocas.
Esa sonrisa perturbadora me descuadra y derrumba y mundo, tu mirada hace que crea una vez más que el cielo no es solo un manto de diferentes gases, creo que puedo alcanzar la luna y bajarla para obsequiarte con ella miles de noches a tu lado.
Me rozas como la leve brisa de un mar en calma, y erizas cada centímetro de mi bello, me miras y un fugaz escalofrío sacude mi cuerpo e invade cada recodo de mi ser. Se que existes, que siempre estarás, pero una vez más parto y te pierdo, y vuelvo de nuevo a mis cimientos los cuales ya no creo solidos, y tengo miedo a que algún día todo se derrumbe y tu no estés ahí.
Como las olas del mar voy y vengo y te arrastro como un barquito de papel que algún niño deposito en la arena, y te pierdo y de nuevo regreso a la playa donde te vi y donde te perdí, y donde siempre te sueño y te recuerdo.
Vuelve tormenta huracanada, regresa para q vuelva a creer en ese cielo y poder regalarte mil noches, y de nuevo sentir ese escalofrío que me probocas con una simple mirada, Regresa por favor, arrancame de estos cimientos que lo único que saben hacer es atarme y no dejarme partir. Retorna a mi y llevame lejos muy lejos, donde mar y aire seamos uno, donde nada ni nadie nos juzgue.
Mi querida tormenta huracanada deseo a cada instante tu llegada, no hagas más larga esta espera, no se si seré capaz de sobrevivir bajo estos cimiento que poco a poco se derrumban.
Como una exacción llegaste a mi vida, en un segundo, y en ese instante supe que siempre te amaría aunque otros mares te arrastren a su interior, y roces otras playas y arrases con otros cimientos.
Te quiero pese al dolor, pese al olvido...
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